Cuando miramos el ministerio con ojos humanos, nunca encontraremos en 茅l motivos suficientes para sentirnos completamente satisfechos. Desde el cielo, sin embargo, la perspectiva es enteramente diferente. Dios contempla elementos que nosotros desconocemos; ve realidades que nosotros ignoramos. Por todo esto, es bueno descansar en la evaluaci贸n que 茅l hace de nuestro ministerio y no en la nuestra.