En la Biblia se nos dice que usemos nuestros miembros para servir a la justicia, para estar sirviendo al Señor. Ya somos parte del cuerpo de Cristo, no debemos de andar en pecado como antes, debemos de andar caminando rectamente. Ahora, en vez de usar nuestros miembros para el pecado, los debemos de usar para servir a Cristo.