Caminando en las Alturas” nos recuerda que la vida espiritual no está diseñada para sobrevivir abajo, sino para vivir desde otra perspectiva. Todo comienza con una oración ferviente que no pierde el asombro por lo que Dios puede hacer. Después, aprendemos a meditar e imaginar las promesas de Dios, porque llegamos a reproducir aquello que contemplamos. Finalmente, Dios afirma nuestros pies para andar en las alturas: una posición de confianza, gozo y visión desde nuestra identidad de hijos. No se trata de negar las dificultades, sino de mirarlas desde arriba. Quien camina con Dios aprende a vivir desde las alturas.