Micro Retiro Trinitario, 2 de 2 - Cómo es una espiritualidad trinitaria sana? por el Padre Nelson Medina, O.P.
Empezamos recordando tres herejías que tuvieron cierta fuerza en el pasado y que de una manera larvada pueden hacerse presentes también hoy:
(1) El modalismo, que equipara las Divinas Personas a modos de presentarse un único Dios, que a veces se presenta como Padre, otras como Hijo y otras como Espíritu Santo.
(2) El subordinacionismo, muy propio de Arrio, que pone una jerarquía de sustancia y de gloria entre las Divinas Personas, de modo que uno sería menor que otro.
(3) El triteísmo, que termina refiriéndose a las Divinas Personas como si fueran tres dioses.
Es evidente el error que se comete cuando uno se pronuncia en favor de cualquiera de estas herejías; pero uno no debería contentarse con evitar esas formulaciones extremas. Hay maneras de expresarse, artísticas o verbales, que no solo son ambiguas sino que están próximas a caer en heterodoxia. Es el caso de la expresión, hoy tan repetida, de "Dios Trinidad-Familia"
Una espiritualidad trinitaria clásica sigue la línea de las APROPIACIONES, es decir, la aplicación de algunas nociones propias de la divinidad a alguna de las Divinas Personas, ya sea según el esquema de San Agustín (Dios Padre, Poder; Dios Hijo, sabiduría; Dios Espíritu, amor y misericordia), o según el esquema de San Buenaventura y otros (Dios Padre, creador; Dios Hijo, redentor; Dios Espíritu, santificador).