Hay días que te marcan para siempre. La primera vez que lloraste en silencio porque nadie te escuchaba, aquella noche en que el vacío en tu pecho era más grande que el mundo...
Luego llega el miedo. El miedo que acecha en los rincones de la duda, cuando te preguntas si tomaste las decisiones correctas o si el tiempo te está alejando de lo que soñaste ser...
Y la decepción, ah, esa vieja amiga, llega con la fuerza de una tormenta cada vez que confías en alguien que no pudo sostenerte...