Han pasado trece años desde aquella mañana de marzo del 2004 que dejó en nuestra reciente Historia el peor atentado que ha sufrido España. Hay un antes y un después a partir de que esas bombas en los trenes segaran la vida de 191 personas y provocaran casi 2000 heridos.
Desde entonces todo se ha deteriorado política y socialmente, pero lo grave es que aún no sabemos la verdad, parece que el pacto de silencio de los políticos ha echado bajo llave la posibilidad de seguir investigando.
Pero no sucumbimos, seguiremos pidiendo la verdad, porque sin ella no hay libertad.