Juan Manuel Valladares nos sitúa en esos años de los siglos XV y XVI en los que Canarias era un 'vergel' para hacer negocio y que, incluso, antes de la conquista por el Adelantado Fernández de Lugo, ya había familias con propiedades más que extensas e, incluso, por Decreto Real, eran poseedores -señorios- de un solo apellido como Casaus, o como posteriormente quedó, De las Casas. Gentes que su señorío eran Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro.... Eran los dueños de las islas y sólo tenían que rendir cuentas al rey de la época.
Las evoluciones de señoríos, propiedades, repartos familiares trajo hasta las islas a gentes de todas partes de la España de la época y cada uno hizo su negocio en función de lo que apetecía. Nos cambiaban por haciendas o cortijos andaluces como mercancías, pero es que, y siempre tenemos que insistir en ello, era la forma de trabajo y negocio de esas épocas. No corramos en el error de verlo con la mentalidad de 2025.
Todo esto está más que documentado y Valladares siempre insiste, también, en los extraordinarios documentos que tienen nuestros archivos, pero también aquellos que están en Francia, Inglaterra o en el vaticano... y es que cualquier cuestión de ese tipo pasaba, inexorablemente, por la firma del papa de la época que refrendaba que lo que hacía el rey era correcto y que la petición realizada, también lo era.