Probablemente una de las mejores baladas jamás escrita, y con una trágica historia tristísima detrás, ya que sus compositores se acabarían suicidando ante la estafa y robo que su manager, el maldito Stan Polley, hizo con los derechos de autor, sumiéndoles en la ruina más absoluta.
Escucharemos su historia, de dónde viene su nombre y el origen de tan preciosa canción.
Y un año después de publicarse, Harry Nilsson la escucha en la radio, y aunque al principio cree que es una canción inédita de los Beatles (no en vano lo Badfinger fueron fichados por Apple Records y los de Liverpool para continuar su legado), McCartney le saca de dudas y realiza una versión extraordinaria, con su poderosa voz acompañada por los arríelos orquestales ideados por su productor Richard Perry y el gran Paul Buckmaster.
Y No, no voy a pincharos la versión de Mariah Carey.