Honesto e independiente, vivió por y para la noticia. Bautizado como el jefe de la Tribu por el respeto que le guardaban los compañeros de gremio, Manu Leguineche -Arratzu (Vizcaya), 1941- continúa siendo hoy sinónimo de Periodismo. A los 20 años cubrió su primera guerra -Argelia- y con apenas 31 ya dirigía la agencia de noticias Colpisa. Después llegarían más conflictos -Vietnam, Nicaragua, Líbano, Afganistán, Irak...-, más agencias -Cover, Lid y Fax Press-, decenas de libros e innumerables galardones. Leguineche disfrutó durante décadas de un enorme prestigio profesional. Su labor informativa la compaginó con el cultivo de sus aficiones: el mus, la caza, el vino de Rioja, los puros y el Athletic de Bilbao. Decidido a dejar atrás el ruido del "turbocapitalismo", se refugió en Brihuega (Guadalajara), su particular paraíso, donde acabó recibiendo a la legión de amigos que durante años le apoyó en su lucha contra la enfermedad. Por su manera de concebir el oficio, Leguineche sigue siendo un faro. Y su luz continúa iluminando el camino del buen informador. Lo comprobamos en este decimotercer episodio de Testigos de la Transición. 50 años de Periodismo.