¿Cuántas veces hemos pensado que el éxito es tener el trabajo ideal, la casa soñada o el reconocimiento
de otros? Por lo menos yo lo pensé por muchos años y vivía mirando a otros que se notaba que sí habían alcanzado el éxito y yo decía: “wau quiero llegar ahí” Porque una persona con éxito se ve distinta del resto de los mortales, se ve segura, resuelta, confiada y con una claridad de su futuro envidiable. Pero ahí está el tema y es algo que a mí me costó mucho entender y aceptar y es que el éxito no es un DESTINO, es un CAMINO, y cada uno de nosotros decide cómo lo va a querer transitar.