De origen ritual a adicción mundana. El alcohol, ese brebaje capaz de alterar tu signo zodiacal explorando los límites de tu personalidad, ese líquido de gusto adquirido, fuerte y amargo pero cotidiano hasta el exceso, ese que acompaña fechas importantes o soledades hurañas, ese que abanica el abandono o incita a la caza, ese que te invita a bailar coger o cantar de madrugada, ese que nuestros ancestros descubrieron como una exaltación del ahora y que hemos transformado en una escapada ligera de la realidad apresante. El alcohol, tan humano que es místico, tan difusa su línea entre lo natural y comercial. En este capítulo contamos su historia cultural y nuestra historia personal con él, el líquido ambivalente del jolgorio y la resaca.