Me gusta menstruar. ANDO CON LA REGLAAAA aviso a todo el mundo cuando me baja: lo tuiteo y le cuento innecesariamente a mis compañerxs de trabajo. No me molesta decir que ando densa porque ando menstruando, porque mi estado de ánimo cambia y si hay que trabajar con la regla, que se mamen mi cambio hormonal. He manchado la cama de pololos o simples tinder durmiendo con la regla. Pero no siempre me sentí cómoda con eso, una de esas veces di vuelta un tazón de té encima de las sábanas para disimular la mancha sangrienta. Otra vez me llevé la sábana a la casa para lavarla yo. Conocí el compañerismo con un pololo que lavó la sábana a mano y me llevó desayuno a la cama. A los 20 decía que no podía tirar “porque andaba en esos días”... Ahora tengo hasta una toalla especial para tirar con la regla sin manchar el cobertor, es como la toalla para teñirse el pelo pero más fea. Tengo calzones roñosos para usar los días de regla y no sacrificar los bonitos.
A mi sobrino de cuatro años le hablé de la menstruación y después andaba diciendo en el jardín que le dolía la guata porque andaba con la regla. Cuando era chica, en el colegio sacaba de la mochila la toalla higiénica escondida como si fuera una bolsa de cocaína. A veces hay baños en casas de amigos donde no tienen basurero y debo envolver la toalla usada en papel y llevármela en el bolsillo. Me he desmayado 3 veces del dolor uterino. Me da estreñimiento la semana previa al período y diarrea durante él. Una vez en el baño de la oficina pensé que me había tragado la copita menstrual y que iba a terminar en el hospital con un médico practicante cagado de la risa, pero al final se me había caído al W.C. Un par de veces de regla abundante me manché en la calle y me puse el polerón en la cadera. Dije que ya me había llegado el período por primera vez pero en realidad me llegó a los 15. A los diez años ensayaba la regla usando las toallas de mi tía y me las ponía al revés porque creía que el adhesivo se pegaba a la piel. Hay tantas historias con la menstruación pero nuestros coágulos son más tabú que toda la sangre de decapitaciones de las películas de acción.