La comisaria europea ha dejado entrever que las retrocesiones dejarán de existir (por fin). Al menos, tal y como las conocemos. Las retrocesiones son los pagos que realizan las gestoras de fondos a los bancos comercializadores por vender sus fondos. Esto puede ser negativo para el inversor (para ti) porque puede dar lugar a fondos más caros y a un claro conflicto de interés.