Entre la noche que se aplastaba contra los techos y los patios, el Escritor seguía esperando a Jorge, como también lo hacían sus hojas, su lápiz y Octavio. ¿Llegará Jorge? o ¿Se habrá emborrachado? Lo cierto es que, arribará un sueño entre carreteras, un automóvil y una casa loca de música, cervezas y mujeres.