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PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 9, 1–8
Jesús subió a una barca, cruzó el lago y llegó a su ciudad.
Entonces le llevaron un paralítico acostado en una camilla.
Al ver la fe de aquellos hombres, Jesús dijo al paralítico:
“Ánimo, hijo;
tus pecados quedan perdonados.”
Algunos escribas pensaron:
“Este blasfema.”
Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo:
“¿Por qué piensan mal en sus corazones?
¿Qué es más fácil decir:
‘Tus pecados quedan perdonados’,
o decir:
‘Levántate y camina’?
Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados...”
Entonces dijo al paralítico:
“Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”
Él se levantó y se fue a su casa.
Al ver esto, la multitud quedó llena de admiración
y glorificó a Dios, que había dado tal autoridad a los hombres.
By Piedras VivasPADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 9, 1–8
Jesús subió a una barca, cruzó el lago y llegó a su ciudad.
Entonces le llevaron un paralítico acostado en una camilla.
Al ver la fe de aquellos hombres, Jesús dijo al paralítico:
“Ánimo, hijo;
tus pecados quedan perdonados.”
Algunos escribas pensaron:
“Este blasfema.”
Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo:
“¿Por qué piensan mal en sus corazones?
¿Qué es más fácil decir:
‘Tus pecados quedan perdonados’,
o decir:
‘Levántate y camina’?
Pues para que sepan que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados...”
Entonces dijo al paralítico:
“Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.”
Él se levantó y se fue a su casa.
Al ver esto, la multitud quedó llena de admiración
y glorificó a Dios, que había dado tal autoridad a los hombres.