Para hablar de Carlos Bianchi, solo hay que mirar sus estadísticas para quedar maravillado al toparse con semejante entrenador. Claro, el fútbol es una sensación constante y sólo eso no alcanza. Un entrenador de la vieja época con un manual tradicional, sencillo y con mucha impronta en las relaciones personales.
"Fuiste el único que me estaba mirando a los ojos", relató Pablo Álvarez, juvenil de Boca a quién Bianchi envió a patear un penal en una serie semifinal de Libertadores con un partido en primera. Confianza y tranquilidad, los valores que siempre transmitió.