El Maracaná se va despoblando, pero la fiesta celeste y blanca no tiene intenciones de terminar pronto. En las inmediaciones del estadio, en el Fan Fest en la playa, en la Avenida Paulista o en cualquier sitio de Rio de Janeiro. Si un astronauta caería ahora en la tierra, creería que está en Argentina, pero no. La cerveza abunda y están todos en enajenados. Es absolutamente perfecto, guionado por el mismísimo Woody Allen. ¿Qué mejor que salir campeón en Brasil siendo argentino? Nada, y está pasando.