En las postrimerías del siglo XV Europa vivió tiempos de cambio y de euforia. Francia e Inglaterra estaban empezando a superar los estragos causados por la Guerra de los Cien Años que enfrentó a las casas de York y Lancaster, en Italia empezaba a florecer El Renacimiento. Entre tanto España se encontraba posicionada como la mayor potencia Europea, destacando el reinado de Carlos I, hijo de Juana I de Castilla y Felipe I el Hermoso, quien expandió el territorio en América y enfrento diversos hechos pero con el objetivo de mantener la grandeza de España.