En el entonces Distrito Federal de los años 70, la vida se medía en la capacidad de interactuar, de caerse y rasparse las rodillas sin la mediación de una pantalla. Para Carlos Francisco Sánchez Fanjul, actual director de Procesos y Tecnologías de Información en Soriana, esa infancia en la colonia Doctores fue el primer laboratorio de resiliencia. En un entorno de clase media y bajo una formación tradicional, su padre le inculcó la cultura del esfuerzo y el trabajo duro: hacer las cosas sin quejas.