Carlos Vives convirtió el regreso en una forma de creación. Entre Santa Marta y Bogotá, entre el vallenato y el rock, entre la memoria y el mercado, levantó una provincia propia: una donde la tradición no permanece intacta, pero tampoco desaparece.
Carlos Vives convirtió el regreso en una forma de creación. Entre Santa Marta y Bogotá, entre el vallenato y el rock, entre la memoria y el mercado, levantó una provincia propia: una donde la tradición no permanece intacta, pero tampoco desaparece.