Cuando un barco se hunde, las mujeres, niños y ancianos son los primeros en ser evacuados. La tripulación, los últimos. Pongamos que la pandemia es el Titanic y las vacunas, los botes salvavidas. Pues en España los primeros en lanzarse a los botes han sido de la tripulación: consejeros, alcaldes, concejales, oficiales del Ejército, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, directores de hospitales, otros altos cargos y sus allegados, sacerdotes y hasta un obispo.
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