Durante toda la segunda mitad del S.XX, Alan Turing fue considerado un criminal. Tras contribuir de forma decisiva a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial y sentar las bases de la informática moderna, fue condenado a la castración química y se quitó la vida dos años después. ¿Su delito? Ser homosexual.
Durante cinco décadas, pocos se rebelaron contra su injusto y homófobo castigo. La memoria de uno de los hombres más brillantes de la historia quedo manchada. Sus logros fuerin olvidados. Solo los informáticos recordaban su nombre hasta que un programador llamado John Graham-Cumming puso en marcha una petición que llegó hasta al Gobierno. Turing fue perdonado por la reina en 2009. En Hoja de Router publicamos su historia completa, que también pudiste escuchar en el primer Carne Cruda de 2015 (y si no, ¿a qué esperas para oír el podcast?)
Seis años después de aquella hazaña, Hollywood rinde homenaje a la figura del padre de la informática, pero lo hace a su cinematográfica manera. La película ‘The Imitation Game: Descifrando Enigma’, que se estrenó en España el 1 de enero, es fantástica para dar a conocer la figura de Turing, pero tiene luces y sombras. Sobre todo, según nos ha contado Graham-Cumming, errores históricos decepcionantes: