“»No odiarás a tu compatriota en tu corazón; podrás ciertamente reprender a tu prójimo, pero no incurrirás en pecado a causa de él. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo; yo soy el S EÑOR.”
Levítico 19:17-18 LBLA
“»No fomentes odio en tu corazón contra ninguno de tus parientes. Aclara los asuntos con la gente en forma directa, a fin de que no seas culpable de su pecado. »No busques vengarte, ni guardes rencor contra tus hermanos israelitas, sino ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el SEÑOR.”
Levítico 19:17-18 NTV
Jesús vino a curar el corazón herido y los principios del reino son para que en esta lucha de la vida no tengamos rencores ni resentimientos en nuestros corazones, tener un corazón recto ante Dios. Para alcanza mayor disfrute en la vida,
Nuestro deber hacia los individuos que nos hacen mal no es la represalia, sino la aceptación de la injusticia
Pero ésta es la norma que Jesús pide, y es la norma que él mismo cumplió. Se había escrito de él en las Escrituras del Antiguo Testamento: "Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos': Y si primero la policía judía lo escupió, le cubrió el rostro y le dio de puñetazos, luego los soldados romanos siguieron con el juego. Lo coronaron de espinas, lo vistieron con la púrpura imperial, lo invistieron con un cetro de caña, se mofaron diciéndole, "¡Salve, Rey de los judíos!", puestos de rodillas ante él en fingido homenaje; escupieron su rostro y lo golpearon con sus manos.10 y Jesús,
hombre perverso" (VM).
Las cuatro pequeñas ilustraciones que siguen aplican todas
con la dignidad infinita del dominio propio y del amor, mantuvo su paz. Demostró su repudio absoluto a vengarse permitiéndolos continuar su escarnio cruel hasta el fin. A
Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas... cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente."12 En la frase impresionante de Spurgeon, "debemos ser como el yunque cuando los hombres son como el martillo.
“El amor sea sin hipocresía; aborreciendo lo malo, aplicándoos a lo bueno. Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros; no seáis perezosos en lo que requiere diligencia; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozándo os en la esperanza, perseverando en el sufrimiento, dedicados a la oración, contribuyendo para las necesidades de los santos, practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan y llorad con los que lloran. Tened el mismo sentir unos con otros; no seáis altivos en vuestro pensar, sino condescendiendo con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. Nunca paguéis a nadie mal por mal. Respetad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto de vosotros dependa, estad en paz con todos los hombres. Amados, nunca os venguéis vosotros mismos, sino dad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: M IA ES LA VENGANZA, YO PAGARE, dice el Señor. P ERO SI TU ENEMIGO TIENE HAMBRE, DALE DE COMER; Y SI TIENE SED, DALE DE BEBER, PORQUE HACIENDO ESTO, CARBONES ENCENDIDOS AMONTONARÁS SOBRE SU CABEZA. No seas vencido por el mal, sino vence con el bien el mal.”
Romanos 12:9-21 LBLA