Según la esquizofrénica teoría pepera, censurar la actuación del gobierno al que culpa de todos los males es reforzarlo, pero apoyarlo no. Es mucho mejor tenderle la mano, blanquearlo y hablar sólo de economía. En el más puro estilo de su verdadero mentor, el Chamberlain de Pontevedra, Pablo Casado asume ya como propia la estrategia de soplar y sorber al mismo tiempo.