Jesús entra al templo y le dan a leer el libro del profeta Isaías donde dice “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos” Todo esto por amor. Dentro de esta lista interesante, pobres, cautivos y oprimidos están los quebrantados de corazón. Aquellos que tienen el corazón roto, hecho pedazos por algún suceso traumático. El salmista reconoce en el Salmo 34 que cercano está Jehová a los quebrantados de corazón. Esa cercanía de Jehová trae sanidad en Cristo.