Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael - 29 de septiembre
Bendito sea Dios y que su bondad se derrame sobre nosotros. Las puertas del cielo se abren para que la tierra se llene de sus bendiciones.
Abramos nuestros corazones a estas gracias y junto a los santos, alabemos al Señor.
Los santos nos enseñan que entre más dones tenemos, al ponernos al servicio, nos convertimos en bendición para los demás. Vitriniemos en nuestro catálogo divino, para compartir con estos fieles servidores del Señor.
¡Si, claro! Hoy, 29 de septiembre, nuestra Iglesia recuerda a:
San Miguel, San Gabriel y San Rafael, arcángeles; San Alarico de Ufnau, presbítero y eremita; San Fraterno de Auxerre, obispo; San Mauricio de Carnoet, abad; Beato Carlos de Blois, varón piadoso; Beato Darío Hernández Morató, presbítero y mártir; Beato Jaime Mestre Iborra, presbítero y mártir; Beato Nicolás de Furca Palena, presbítero.
Los santos que hoy recordaremos, son muy especiales: Han estado en misiones de muy alto rango, son superfieles y traen muchas gracias y bienes a la Iglesia con su protección y servicio: ellos son: los santos arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael.
Hoy, la liturgia celebra la Fiesta de los santos arcángeles, tomando en cuenta el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, en proximidades de Roma.
Son muy poderosos y están ante la presencia sagrada de Dios, como ministros de su voluntad, actuando con gran autoridad, pero su amor a Dios y su grandeza espiritual, nos la demuestran con una humildad y amor firme y atento, custodiando a la humanidad, siempre alentándonos a amar primero y darle la gloria a Dios, sirviéndolo con toda docilidad y reverencia.
Pidamos a los santos arcángeles, guardianes de nuestra salvación que no nos desviemos del buen camino:
Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael:
Ayúdennos hermanos, grandes y santos,
servidores como nosotros delante de Dios.
Protéjannos de dejarnos llevar por el egoísmo y las debilidades.
Deslíguennos de los lazos del pecado y de toda atadura al mundo.
Ayúdennos a reconocer a Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo.
Ayúdennos en la lucha contra los poderes de las tinieblas que nos rodean.
Protéjannos para que ninguno de nosotros se pierda,
y para que un día, gozosos,
podamos reunirnos en la felicidad eterna. Amén.
Atención: Las modas no deben hacernos creyentes de: “creo en lo que me gusta”. Esos son los peligros espirituales que debemos evitar.
Es verdad que los santos ángeles aconsejan a las personas que protegen, pero nunca van a enseñar nada distinto a lo que predica la Iglesia Católica, pues transmiten el mismo mensaje de nuestro Único Dios.
Más aún, su gran poder lo usan para el servicio, buscando nuestra santidad. Los arcángeles, nos invitan a la humildad, a la total disposición de servir a Dios y adorarlo en todo momento con un corazón fiel que confía en su Divina Misericordia.
Pidamos esta indispensable gracia
Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael