Santa Áurea de Córdoba y San Epafras - 19 de julio
Santos de los primeros siglos
Un excelente inicio de semana para todos los oyentes de este encuentro con los campeones de la caridad, que son todos nuestros santos.
En la historia de la Iglesia hay muchas historias interesantes que nos dan ánimo para descubrir que sea cual sea la situación en la que estemos, siempre podemos construir y buscar la santidad.
El día de hoy, 19 de Julio, la Iglesia venera a los siguientes santos: San Arsenio, Monje;
Santa Áurea de Córdoba, virgen y mártir;
San Bernoldo de Utrech, obispo;
San Dío, por sobrenombre “Taumaturgo” que significa persona que tiene poderes para hacer milagros y archimandrita en el oriente, superior de un monasterio;
San Epafras, evangelizador;
San Juan Bautista Zhou Wurui, mártir;
San Juan Plessington, presbítero y mártir;
Beato Pedro Crisci, laico penitente;
Beata Stilla de Marienburg, virgen consagrada,
Y los Beatos Aquiles Puchala y Hermann Estipen, presbíteros de la Orden de los Hermanos Menores Conventuales y mártires.
Así es, no sólo hay santidad al inicio de la historia de la Iglesia, en cada época hay valientes cristianos decididos a seguir las huellas de Cristo.
Pero, no podemos negar que es muy interesante aprender un poco sobre los primeros cristianos, sobre aquellos que ayudaron a colocar los cimientos de la Iglesia universal y por esto, hoy tenemos un programa con doble enseñanza.
Hoy conoceremos la historia de dos cristianos, de los primeros siglos que nos dejan un tesoro espiritual para reflexionar e imitar. Ellos son : Santa Áurea de Córdoba, virgen y mártir y san Epafras, discípulo de Cristo.
San Epafras, que trabajó mucho en Colosas, Laodicea e Hierápolis en la divulgación del Evangelio, y a quien san Pablo llama carísimo consiervo, concautivo y fiel ministro de Cristo.
Santa Áurea de Córdoba, natural de Córdoba, en la provincia hispánica de Andalucía, era originaria de Sevilla, en una acomodada y noble familia en la que la mayor parte eran mahometanos, siendo hija de musulmán y de cristiana.
Con estos testimonios, debemos animarnos y entender que no tenemos solo UNA OPORTUNIDAD para alcanzar la santidad. Tenemos muchas oportunidades, es más, cada instante es una OPORTUNIDAD para hacer el bien, para enderezar los pasos torcidos y para renunciar al mal que estamos cometiendo.
Por esto oremos, a estos santos de los primeros siglos que luchaban con las mismas dificultades que nosotros, con las dudas del día a día y con el cansancio y la fatiga de la lucha espiritual, para que no nos desanimemos en el propósito de dar testimonio de nuestra fe:
Concédenos, Señor todopoderoso, que los ejemplos de San Epafras y Santa Aurea, nos estimulen a una vida más perfecta y que cuantos celebramos su fiesta sepamos también imitar sus ejemplos de oración, humildad y sincero arrepentimiento. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.
San Epafras y Santa Áurea