Las elecciones al parlamento catalán celebradas el pasado domingo constataron la enfermedad que corroe a una sociedad, la catalana, desastrada tras décadas de adoctrinamiento nacionalista y falta de respeto a las más elementales normas democráticas.
La única esperanza tras el desastre catalán ha sido la irrupción de VOX con fuerza en el parlamento regional. Un brillo de esperanza no sólo para Cataluña, sino para el resto de España. VOX es ya la única alternativa útil visible a este caos nacional a diestra y a siniestra.