Inseguridad: es un profundo sentimiento de desconfianza en ti mismo
4 La palabra del Señor vino a mí y me dijo:
5 «Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido;
antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».
6 Yo respondí: «¡Ah, mi Señor y Dios! ¡Soy muy joven y no sé hablar!».
7 Pero el Señor me dijo: «No digas: “Soy muy joven”, porque vas a ir adondequiera que yo te envíe y vas a decir todo lo que yo te ordene. 8 No tengas temor delante de ellos que yo estoy contigo para librarte», afirma el Señor.
Ten cuidado de tus palabras. 33 Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. 34 David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, 35 salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. 36 Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente.
Si quieres vivir con seguridad, vive declarando las promesas de Dios
Diga el débil: «¡Soy fuerte!».
Ser libre del temor del hombre. 25 El temor al hombre es una trampa peligrosa, pero la confianza en el Señor trae seguridad.
23 El temor del Señor conduce a la vida;
da seguridad y protección contra cualquier daño.
Pon tu seguridad en Dios. 8 No tengas temor delante de ellos que yo estoy contigo para librarte», afirma el Señor.
45 Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has desafiado. 46 El Señor te entregará hoy en mis manos, y yo te derribaré y te cortaré la cabeza. Y daré hoy los cadáveres del ejército de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras de la tierra, para que toda la tierra sepa que hay Dios en Israel, 47 y para que sepa toda esta asamblea que el Señor no libra ni con espada ni con lanza; porque la batalla es del Señor y Él os entregará en nuestras manos.