Por Gabriela Carrasco
La educación moderna, nacida al calor de la Revolución Industrial, tuvo un
propósito estrictamente instrumental: formar trabajadores dóciles y útiles al
sistema. Este enfoque, centrado en la utilidad y la especialización técnica,
resultó en un modelo educativo profundamente insuficiente para las crisis
multidimensionales del siglo XXI.
La insuficiencia del modelo utilitario y el profesional “vacío”
Hoy, la sociedad no sólo necesita ejecutores de tareas, sino profesionales
capaces de administrar recursos de forma sostenible y con visión holística. No
obstante, la educación ha fallado al perpetuar una mentalidad puramente
instrumental, creando especialistas brillantes sin capacidad de cuestionamiento
sistemático ni entendimiento de las crisis globales.