5 errores comunes al gestionar tus
debilidades como líder y cómo
corregirlos
Gestionar tus debilidades como líder no es fácil. Estas son las soluciones
comprobadas que generan cambios reales.
POR DR. KYLE ELLIOTT
Conclusiones Clave
• Ver las debilidades como oportunidades para mejoras estratégicas puede
transformar la efectividad del liderazgo.
• La gestión sostenible de las debilidades en el liderazgo requiere un enfoque
metódico y centrado en las causas de fondo, en lugar de soluciones
rápidas.
• Aprovechar el apoyo de coaches ejecutivos y redes de pares resulta
fundamental para que los líderes senior enfrenten con éxito los desafíos
profesionales.
Gestionar tus debilidades como líder no resulta sencillo. Como ejecutivo,
probablemente seas alguien trabajador y orientado a resultados, por lo que es
natural querer aplicar ese mismo enfoque para superar tus puntos débiles. Aunque
en teoría suena bien, suele resultar contraproducente.
Entonces, ¿cómo gestionar realmente tus debilidades como líder? Como
coach ejecutivo, he observado que los líderes tienden a repetir los mismos errores
cuando intentan lidiar con sus áreas débiles.
1. Tratar las debilidades como defectos
Los líderes suelen sentir que una debilidad los define. Pero las debilidades no son
fracasos personales. Esto puede sonar simple en teoría, aunque es mucho más
difícil de interiorizar.
Dado que muchos de los líderes con los que trabajo están en el sector
tecnológico, los invito a pensar en una debilidad como si fuera hardware
desactualizado. No hay nada intrínsecamente mal en ti; simplemente
necesitas una actualización para operar con mayor eficiencia. Considera
las debilidades como una señal que indica dónde puedes aprovechar tus
fortalezas de forma más estratégica.
2. Intentan solucionarlo rápidamente
Los ejecutivos suelen tener éxito porque pueden identificar problemas con rapidez
y actuar con agilidad para resolverlos. Aunque esta cualidad les ayuda a enfrentar
desafíos empresariales o gestionar interlocutores difíciles, no siempre es el mejor
enfoque cuando se trata de abordar una debilidad. De hecho, intentar corregirla
rápidamente puede derivar en soluciones de corto plazo que no perduran o que
simplemente generan nuevas fuentes de estrés.
Con frecuencia animo a los líderes a abordar sus debilidades como si fueran
un mensaje de error crítico en un sistema complejo. Sí, técnicamente puedes
resolver el error con rapidez, pero hacerlo puede resultar contraproducente y
provocar más problemas a largo plazo. Es mucho más probable que logres
corregir una debilidad persistente si actúas de forma metódica y te tomas el tiempo
necesario para comprender la causa raíz y construir una estrategia sostenible en
torno a ella.
3. Intentan superar las debilidades en lugar de comprenderlas
Reducir el ritmo te permite identificar qué está causando el punto débil en primer
lugar. No puedes entender tu dificultad —ni lo que podría estar
provocándola— si estás apresurado por solucionarla. Lo importante es
determinar si proviene de tu entorno laboral, de algún factor de estrés o de hábitos
personales que han pasado desapercibidos. Sin este conocimiento, la debilidad
probablemente persistirá hasta que llegues a la causa raíz.
Recuerdo a un líder que tenía problemas para cumplir con los plazos. Me preguntó
cómo podía mejorar su gestión del tiempo. Aunque en apariencia la solicitud tenía
sentido, al tomar distancia y analizar el panorama completo descubrimos que no
se trataba de un problema de organización del tiempo, sino de que tenía
demasiadas responsabilidades encima. Lo que necesitaba era establecer
expectativas realistas, delegar y aprender a decir no. Cualquier técnica de
gestión del tiempo que le hubiera enseñado habría sido solo un remedio superficial
para un problema cultural mucho más profundo.
4. Intentan convertir las debilidades en superpoderes
Muchos líderes quieren destacar en todo, pero esto no es posible en el nivel
ejecutivo. Cuando se adopta un enfoque basado en fortalezas, no se intenta
transformar las debilidades en superpoderes. En cambio, se incorpora una
fortaleza complementaria para gestionar o mitigar esa debilidad.
Recuerdo a un líder que decía que una de sus mayores debilidades era la charla
informal. Se desenvolvía bien en conversaciones uno a uno, pero no disfrutaba los
eventos de networking. En lugar de obligarlo a convertirse en un experto en
establecer contactos, potenciamos su habilidad para construir relaciones
individuales profundas, y aplicó esa fortaleza a reuniones de empresa,
conferencias y otros entornos profesionales, lo que le permitió generar nuevas
relaciones sin agotarse.
5. Intentan hacerlo solos
Los ejecutivos suelen asumir que, debido a que tienen décadas de trayectoria,
deberían tenerlo “todo resuelto”. Esto puede llevarlos a evitar buscar orientación
cuando se sienten estancados en sus carreras. Sin embargo, el apoyo de pares
ejecutivos y coaches se vuelve cada vez más valioso a medida que asciendes en
la jerarquía corporativa, ya que tus decisiones impactan equipos más grandes,
presupuestos y organizaciones enteras.
Vale la pena señalar que encontrar mentores puede resultar más difícil cuando
alcanzas los niveles más altos de liderazgo, pues podrías ser una de las personas
con más experiencia en tu industria. Muchos de mis clientes ejecutivos recurren a
redes como Young Presidents Organization (YPO), Chief y TroopHR para obtener
apoyo, ya que estas organizaciones les permiten conectar de manera confidencial
con líderes de alto nivel en situaciones similares. En lugar de acudir a alguien
que estuvo en tu lugar hace años, puedes aprender de otros que están
afrontando los mismos desafíos en el presente.
Reflexión final
Las debilidades no son defectos de personalidad, ni tienen por qué definirte.
Tampoco necesitas convertirlas en superpoderes. Baja el ritmo, intenta llegar a la
causa raíz de tus puntos débiles y observa dónde puedes gestionarlos
aprovechando alguna de tus fortalezas. Apóyate en coaches y en tu comunidad en
lugar de afrontarlo en solitario. Tú puedes lograrlo.
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tus-debilidades-como-lider-y-como-corregirlos