Reinventarse cuando no nos queda otra opción nos hace salir de nuestra zona de
confort para sobrevivir. Pero ¿y si pudiésemos adelantarnos a este momento?
¿Qué hacemos cuando la vida no transcurre por las vías que nos
gustarían? Una buena opción es la de reinventarse. Además, la idea de dar este
paso puede estar incentivada por una crisis -en muchas ocasiones es así-, pero
realmente esta no es una condición necesaria para poner en marcha un cambio
importante. De hecho, realizar cambios importantes lejos de momentos críticos
nos puede ayudar a prevenir situaciones de mucha ansiedad y estrés.
Imaginemos que llevamos cinco años en una empresa en la que nos encontramos
muy a gusto. A lo largo de ese tiempo no hemos hecho ningún curso ni aprendido
nada nuevo. Nos hemos “acomodado” y conformado con acudir al trabajo y
cobrar al final de mes. Sin embargo, llegamos un día y nos despiden. La
empresa lleva tiempo generando pérdidas y hay que reducir personal. Nos
encontramos, de repente, con un gran abismo delante de nosotros.
En esta situación el estrés y la ansiedad pueden aparecer con una intensidad
importante. Podemos entrar en una espiral que nos arrastre tan fuerte que
termine derivando en una profunda depresión. Así, porque no queda otra, llega el
momento de reinventarse para sobrevivir: necesitamos que nuestras
necesidades básicas (alimentación, hogar, higiene, etc.) estén cubiertas. ¿No
podríamos habernos anticipado?