Aprendamos a trabajar para Dios, no para los hombres."Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres – Col 3:23."
Que nuestra decisión diaria sea depender de la recompensa de Dios, no la de los hombres.
Que la pureza de nuestra ofrenda, sea más importante que la expectativa de la recompensa.Por: Pablo Cano Londoño (Director - Cenfol Poblado)