La ira, cólera, enfado, rabia, enojo o furia es una emoción que se expresa a
través del resentimiento o de la irritabilidad. Los efectos físicos de la ira
incluyen aumento del ritmo cardíaco, de la presión sanguínea y de los niveles
de adrenalina y noradrenalina. 1 Algunos ven la ira como parte de la respuesta
cerebral de atacar o huir de una amenaza o daño percibido. 2 La ira se vuelve
el sentimiento predominante en el comportamiento cognitivamente y
fisiológico cuando una persona hace la decisión consciente de adoptar
medidas para detener inmediatamente el comportamiento amenazante de
otra fuerza externa. 3 La ira puede tener muchas consecuencias físicas y
mentales.
Las acciones de ira se denominan comúnmente, a saber: enojarse, enfadarse
(en España), molestarse, disgustarse, quillarse o ponerse guapo(en
República Dominicana), calentarse, ponerse bravo (en Colombia y
Venezuela), sulfurarse (en Honduras, Nicaragua y El Salvador), etc.
La ira como emoción podemos decir entonces que es un estado natural de
reacción ante una amenaza.
El problema entonces no está necesariamente en la ira sino en el manejo de
la misma.
Jesús en este Sermón del Monte ataca una vez más las raíces del pecado.
“21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que
matare será culpable de juicio.”
22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será
culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será
culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará
expuesto al infierno de fuego.
23 Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu
hermano tiene algo contra ti,
24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con
tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
25 Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con
él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al
alguacil, y seas echado en la cárcel.
26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último
cuadrante.
Mateo 5:21-26
Tocando el sexto mandamiento de la Ley de Dios; Jesús enseña la barrera de
protección para nuestras vidas.
Recordemos que Jesús estaba hablando a una comunidad de Judios y eran
los maestros Judios quienes se contentaban con condenar solo el acto
externo del homicidio y no las raíces o fuente que llevaban al mismo.
En este sermón Jesús no solo confronta el acto del homicidio sino la raíz que
lleva a la muerte física, verbal y emocional de una persona.
¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de
vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros?
Santiago 4:1.
En conclusión el objetivo de Jesús en este texto es poner freno no solo al
pecado de “Matar” sino también confrontar y poner fin al mal manejo de las
emociones o sentimientos como la ira que puede llevar a matar físicamente o
matar con palabras a otro
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