Tienes que ser un verdadero imbécil para no soltar lo que te pasó en el pasado. Y lo digo así, sin rodeos. Me he dado cuenta de que muchísima gente ha vivido cosas duras: dolores, fraudes, traiciones, mentiras, divorcios. Cosas reales, cosas que duelen. El problema no es que hayan pasado, el problema es que las siguen viviendo hoy. Siguen parados en el presente explicando su vida desde la víctimez. “Es que estoy mal financieramente porque me robaron.” “Es que mi divorcio me arruinó.” “Es que me hicieron.” “Es que me pasó.” Y cuando escucho a alguien así, lo digo con toda honestidad, me da asco. Y pienso: ¿cuándo pasó eso, güey? ¿Hace diez años? No mames. No estás así por lo que te pasó. Estás así porque decidiste quedarte ahí.
Y no solo pasa con el dolor. Pasa también con el ego. Gente que vive diciendo que hace diez años era buenísimo en algo, que fue campeón del mundo hace quince años, que antes sí era chingón. Y viven del pasado como si eso pagara las cuentas de hoy o construyera algo mañana. Eso, sinceramente, me parece una estupidez. Es como ir manejando un coche viendo todo el tiempo el retrovisor. ¿Qué crees que va a pasar? Primero, te pierdes todo el mar de posibilidades que tienes enfrente, todo lo que hoy sí puedes hacer, todo lo que mañana podrías construir. Y segundo, vas a chocar. Seguro. Tu vida se va a convertir en un pinche desastre, porque nadie avanza mirando hacia atrás.
Por eso lo digo claro: tienes que ser muy imbécil para seguir traumado por cosas que ya pasaron. Suéltalo. Suéltalo de una vez. Déjate de pendejadas y suéltalo. Ahora, ojo, haz lo que quieras. Al final es tu vida. Nadie te está obligando a nada. Pero si decides hacerme caso, entiende esto: hoy tienes en tus manos la capacidad de aprovechar tu presente, de disfrutarlo, y de emocionarte con el futuro que estás construyendo hacia adelante.
Suelta tus heridas del pasado. Suelta tus dolores del pasado. Suelta también tus triunfos del pasado. La vida no es ayer. La vida es ahora. Y hoy puedes construir algo completamente distinto. Pero si no lo haces, no culpes a nadie más: vas a terminar destruyendo tu propia existencia tú solo.