Seúl acoge los Juegos siendo la segunda nación asiática, la República de Corea, en hacerlo. A pesar de la sombra del dopaje y los escandálos que provocó, fueron unos Juegos muy bien desarrollados y que trajeron momentos de gloria que hoy recordamos. Carl Lewis aumenta su arsenal de medallas individual, un coreano venerado enciende el pebetero, los deportes acuáticos nos regalan historia y el rio Han es testigo del evento deportivo más importante del mundo.