Porque en Jalisco el cinismo y la injusticia son sinónimos, los cheliteros sacan la casta por la memoria de Aristóteles Sandoval y, además de criticar el horrible busto que inauguraron de tan hermoso personaje, lamentan la ausencia de tantita madre para que ahora de plano se le pida ayuda al Tío Sam para resolver un caso que, ¡oh, sorpresa! ya estaba resuelto. Como buenas Madame Zazú de banqueta, se lanzan a leer el futuro del gabinete, comentan la regañiza que les acomodó el góber Pablo Lemus porque a cada rato se lo brincan, y cierran —cómo no— con recomendaciones sanas y mamadoras, porque el cariño también se demuestra así. ¡Salud!