Un niño que habita un barril, un héroe que tiembla de miedo y un ingeniero que aprendió a construir puentes invisibles entre diecinueve países. A través de la risa y la repetición, surge la historia del hombre que inventó un código secreto para todo un continente, demostrando que, a veces, la astucia más grande es simplemente no querer dejar de jugar.