#ColumnaCicuta del #PeriodistaJaimeFloresMartínez
Cobijadito bajo el manto protector del gobernador Bonilla, el secretario de salud de Baja California Alonso Pérez Rico podría transformarse en el “ícono” de la corrupción en el actual gobierno de MORENA.
Sin minimizar el escándalo de “los moches” (estallado al inicio de la gestión de Jaime Bonilla Valdez), el asunto del doctor Pérez Rico destaca por los elogios a su labor que a diario le lanza el gobernador.
Si alguien ignora el asunto, empresarios de Ensenada denunciaron al doctor Pérez Rico por el delito de “fraude y lo que resulte”.
Y es que antes de ser secretario de salud, el doctor Pérez Rico se desempeñaba como Jefe de Prestaciones Médicas de la Delegación Regional noroeste del IMSS.
En ese tiempo acordó darle el gane a una empresa que en el 2019 participaría en una licitación para subrogarle la realización de hemodiálisis para los derechohabientes del IMSS.
A cambio de “hacer ganar” a esa empresa, Pérez Rico pidió el 10 por ciento de las utilidades además de 100 mil dólares en efectivo (de los cuales recibió 61 mil).
Resulta que al ser llamado a formar parte del gabinete del gobernador Bonilla, al doctor Pérez se le olvidaron sus acuerdos y ni siquiera regresó el dinero recibido.
¡Ahí debió configurarse el fraude!
El viernes 28 de agosto Cicuta refirió la información contenida en la denuncia, aunque en el informe diario del gobernador sencillamente se minimizó.
No existe duda que el acusado se siente protegido por el gobernador, aunque este último ha reiterado que en su gobierno “no hay vacas sagradas”.
Y aunque pareciera que al asunto “se le ha echado tierrita” porque nadie se atreve a divulgarlo, el columnista conoció que el proceso judicial sigue su marcha.
En la Fiscalía General del Estado (FGE) la investigación continúa y ahora mismo está en marcha el periodo de pruebas, que por cierto hay muchas.
Además, Pérez Rico debe estar enterado que (a raíz de la denuncia penal) el Órgano de Control Interno del IMSS abrió una investigación para conocer si este hombre cometió más tropelías en el ejercicio de ese cargo.
Quienes observaron la reacción del gobernador y “el médico querendón” a la denuncia aludida, coinciden en referir que el gobernador Bonilla desestimó el asunto al destacar que el abogado de los denunciantes era Enrique Acosta Fregoso, un personaje que (por señalar lo menos) no goza de sus afectos.
Ubicados en este escenario el gobernador debe entender que si acaso Acosta Fregoso “inventó” la denuncia, entonces la autoridad deberá irse contra él.
Si los denunciantes prueban que Pérez Rico los fraudeó, entonces el gobernador tendrá que hacer lo conducente.
En pocas palabras, da la impresión que el gobernador exculpa a su querido colaborador de un asunto que deben precisarlo en la fiscalía.