Desesperados porque su salvavidas político quedaría fuera de la elección del año próximo, los “cerebros” panistas y perredistas recurrieron a la estúpida estrategia de las “carteleras” para rezar que “Leyzaola no está solo”.
Y es que aquellos personajes que toda su vida han sobrevivido de la política ya no hallan cómo desactivar la orden de aprehensión girada contra Julián Leyzaola Pérez por los delitos de privación ilegal de la libertad y tortura.
Mientras exista una orden de aprehensión en su contra, Leyzaola Pérez no podrá ser candidato a un puesto de elección popular y de esta manera arruinarían el principal activo de los panistas y perredistas locales.
Ellos están convencidos que de contender Leyzaola por la presidencia municipal de Tijuana, ambos partidos recuperarían el aire y los privilegios económicos que perdieron por corruptos.
El pasado fin de semana la Asociación Civil --Ciudadanos con Ley-- colocó media docena de espectaculares en distintas partes de Tijuana, mientras algunos resentidos realizaban el sábado una caravana vehicular en apoyo a Leyzaola.
“Leyzaola no está solo” se leía en los espectaculares, aunque parece que ninguno de sus aplaudidores estaba dispuesto a escuchar que su apoyo es para un prófugo de la justicia.
Hace tres semanas el juez tercero penal giró orden de detención contra el teniente coronel Julián Leyzaola Pérez y contra el capitán Gustavo Huerta Martínez.
Mientras que Huerta se entregó a la autoridad, Leyzaola pudo resguardarse en las instalaciones militares donde no pueden detenerlo.
Sobre Leyzaola pesan una docena de denuncias ante organismos defensores de derechos humanos porque sometía a tortura a los policías que estaban bajo su mando en los días aciagos que despachaba como secretario de Seguridad Pública de Tijuana.
Aunque el caso más sonado corresponde al policía municipal José Luis Hernández Gálvez, el teniente coronel torturó a decenas de elementos para que se declararan miembros del crimen organizado.
Hernández Gálvez fue torturado por Leyzaola y Huerta en los separos de la derruida Comandancia de la Calle Ocho de Tijuana, por la supuesta extorsión a un extranjero que visitó Tijuana para asistir a un evento deportivo.
En la golpiza que recibió de Leyzaola, Huerta y otro personaje, a José Luis Hernández le fue colocada una bolsa de plástico en la cabeza y una toalla mojada sobre nariz y boca.
Al igual que Hernández Gálvez decenas de sus compañeros fueron torturados, aunque no todos se atrevieron a denunciarlo.
La autoridad estatal se tardó una década antes de girar órdenes de aprehensión contra Leyzaola y Huerta, aunque esto dio al traste con los planes del PAN y el PRD para hacerlo candidato.
Los visionarios impulsores de Leyzaola pretenden capitalizar la popularidad de un personaje que si bien está acusado de torturador, también es cierto que enfrentó con valentía a los delincuentes que tomaron el control de Tijuana durante la segunda mitad del 2008 y al menos cuatro meses del 2009.
Un reconocido panista dijo recientemente a Cicuta que los blanquiazules están dispuestos a apoyar a Leyzaola “porque en el gobierno se requiere mano dura”.
Creyentes de sólo una leyenda. Mano dura o tortura.