Visiblemente frustrado por el engaño oficial, el vetusto Miguel Mendoza Álvarez no se detuvo para mentarle la madre al presidente Andrés Manuel López Obrador y al gobernador de Baja California Jaime Bonilla Valdez.
Luego que la Guardia Nacional retomó el miércoles la caseta de peaje que conduce de Tijuana a Rosarito, don Miguel encabezó un mitin armado con una bandera de México, un megáfono y un lenguaje de carretonero.
Con una cascada de insultos (impublicables) don Miguel subrayó la “incapacidad” del gobernador de MORENA Jaime Bonilla Valdez, quien un día antes “decretó” la cancelación de la caseta de cobro instalada allí en 1965.
Don Miguel apuntó a las letras superiores de esa caseta que destaca que son Caminos y Puentes Fe-de-ra-les.
¡Cómo no se fijó Bonilla!, dijo don Miguel con palabras altisonantes.
Y es que don Miguel está evidentemente resentido con el gobernador Bonilla, quien le habría prometido “bienestar” a cambio de suspender “la toma de la caseta para beneficio propio”.
En al menos 2 ocasiones Cicuta reveló el año pasado que don Miguel Mendoza Álvarez explotaba a un grupo de personas de la tercera edad, a quienes colocaba en el sitio de cobro de la caseta ubicada en Playas de Tijuana.
Debido a que el gobierno estatal (encabezado en ese momento por el panista Francisco Vega de Lamadrid) dejó de brindarle apoyo económico a los viejitos, don Miguel decidió organizarlos para tomar por asalto la caseta de peaje.
Si, efectivamente, el incumplimiento era del gobierno estatal y don Miguel tomó una caseta que corresponde al gobierno federal.
¡Y el miércoles insultó a Bonilla porque invadió competencia federal!
Si alguien acaso lo ignora, el pasado martes el gobernador Bonilla firmó un decreto para que el sitio donde se ubica la caseta regresara a la competencia estatal.
De esta manera, los más de 12 mil residentes de la zona dejarían de pagar una cuota por salir de su casa para ir a trabajar, al mandado o para llevar a los niños a la escuela.
Sin intentar abordar temas legales, el columnista solo subraya el oportunismo de un hombre ambicioso que se da golpes de pecho y se auto define defensor de las personas de la tercera edad.
Don Miguel no forma parte de los colonos beneficiados o afectados, sino simplemente llegó a mentar madres porque lo sacaron del negocio.
A mediados de marzo del año pasado, este hombre declaró en entrevista que el gobierno federal “robaba” al pueblo al cobrar en las casetas, seguramente porque consideró más justo que en lugar de permitirle al gobierno que se robara el dinero, mejor se lo robaba él.
El año pasado Cicuta refirió que un ancianito convencido por don Miguel para “botear” en la caseta, aseguró que este hombre les daba 500 pesos por una jornada de 10 horas.
Después de llenar 2 veces el bote-alcancía don Miguel les recogía los botes llenos de dinero y les entregaba 500 pesotes.
Si bien los automovilistas no pagaban la cuota de 38 pesos en aquel momento, la tierna figura de los viejecitos obligaba a esos automovilistas a ser generosos.
Al menos el 70 por ciento de los automovilistas que utilizan esa caseta son extranjeros o residentes de Estados Unidos y diariamente hay un aforo de entre 10 mil y 14 mil vehículos.
En resumen, don Miguel está furioso porque el gobernador Bonilla le quitó su jugoso negocio y por eso está dispuesto a gritarle majaderías (también al presidente), incluidas las mentadas de madre.