Tres virus muy diferentes, que afectan a tres animales muy diferentes y que lo que tienen en común es precisamente la producción industrial de carne. Estamos hablando, de la peste porcina africana, de la gripe aviar y de la dermatosis nodular contagiosa de las vacas. Virus que comparten cuatro generalidades esenciales
1. simplificación de sistemas, sean ecosistemas o sean los sistemas de las propias producciones.
2. producir de forma industrial un proceso que lleva mucho de biología y de ecología. En este caso, el crecimiento, el desarrollo de animales para sacar carne.
3. Cambio climático, calentamiento global, eventos extremos, alteraciones de la distribución de especies debida a ese nuevo clima
4. la globalización, la intensa movilización de las personas. y de todo lo que el ser humano moviliza.
Entender las causas ultimas de estas tres enfermedades víricas graves supone una oportunidad magnífica, urgente y apremiante, de revisar por qué hacemos estas cosas. Por qué nos sometemos a estos riesgos y cómo podríamos entre todos encontrar ese consenso mínimo para reducir los riesgos de enfermedades infecciosas que tarde o temprano acaban llegando al ser humano. Enfermedades que mientras llegan a humanos, nos afectan por afectar a la biodiversidad, al funcionamiento de los ecosistemas e incluso y muy paradójicamente, impactando en la rentabilidad económica de las instalaciones y dinámicas que los han generado.