Mientras hace años pensábamos que la luz al final del camino de la censura de los medios convencionales, era el Internet con sus fabulosas y libres Redes Sociales, al final, el dicho de "Cuando algo es gratuito, el producto eres tú", se hace realidad, para dejarte ver un panorama maquiavélico; en el cual tu información es vendida a terceros para que seas parte del ecuménico sistema de sistemas. No se trata de si tu vida es interesante o no, o de si tienes algo qué ocultar o no, la cosa es que no sabemos en quién te convertirás en un futuro, y si ésas fotos, conversaciones o twits, pueden ser utilizados en tu contra. Ese momento en el que publicaste o compartiste algo estando bajo los efectos del alcohol, la ira o cualquier otra emoción, o simplemente descuidaste y no pensaste que trascendiera, probablemente alguien te lo recuerde en algunos años en el futuro.