Leonardo da Vinci no solo fue un pintor excepcional. Fue anatomista, ingeniero, inventor, músico, filósofo y, por encima de todo, un observador incansable de la naturaleza y del ser humano. Cinco siglos después de su muerte, su figura sigue envuelta en una mezcla de admiración, misterio y especulación. No únicamente por la magnitud de su talento, sino porque muchas de sus obras y escritos han dado pie a una pregunta que atraviesa siglos: ¿escondió Leonardo mensajes deliberados para el futuro dentro de su arte y sus cuadernos?