Una investigación publicada en 2026 en la revista científica npj Aging apunta hacia un factor que hasta hace pocos años apenas se consideraba clave en el envejecimiento: la hora a la que comemos. Los investigadores sugieren que no solo importa qué comemos o cuánto comemos, sino también cuándo lo hacemos. La idea parece sencilla, pero sus implicaciones son enormes. Según el estudio, la relación entre horarios alimentarios y envejecimiento biológico no afecta de igual manera a todo el organismo. Dependiendo del órgano, la edad, el sexo, la genética, la calidad de la dieta o incluso las enfermedades previas, el impacto puede variar enormemente.
La idea parece sencilla, pero sus implicaciones son enormes. Según los investigadores, la relación entre horarios alimentarios y envejecimiento biológico no afecta de igual manera a todo el organismo. Dependiendo del órgano, la edad, el sexo, la genética, la calidad de la dieta o incluso las enfermedades previas, el impacto puede variar enormemente.