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Hace 370 millones de años, a finales del Devónico, el extenso y profundo océano Panthalassa rodeaba los continentes de Siberia, Euramérica y Gondwana. En él vivían peces acorazados (placodermos) que figuran entre los vertebrados más diversos y con más éxito del Devónico. Uno de los grupos de placodermos, los artrodiros, tiene entre sus miembros desde grandes superdepredadores de varios metros de longitud hasta peces de pocos centímetros que se alimentan de plancton o de detritos. Los artrodiros tienen la cabeza y el cuerpo encerrados en una armadura formada por placas de hueso, pero, a diferencia de otros placodermos, la armadura permite la articulación entre la cabeza y el tronco; de ahí su nombre; artrodiro significa "cuello articulado". Uno de los mayores artrodiros fue Dunkleosteus. Más información en http://cienciaes.com
Sabemos que el Sistema Solar agrupa un buen número de cuerpos, entre planetas, satélites, cometas y asteroides, y que todos, a su vez, giran inmersos en la Vía Láctea. Nos podríamos preguntar: ¿Existen alrededor de la Vía Láctea objetos de diferentes tamaños que la orbitan, como sucede en el Sistema Solar? La Vía Láctea se mueve entre un conglomerado de galaxias, algunas, como Andrómeda, son tan grandes como ella, pero otras son mucho más pequeñas y orbitan alrededor de las mayores. Una investigación reciente ha descubierto alrededor de 50 objetos de este tipo entre los que destacan Eridanus II y Tucana III, dos galaxias enanas satélites de la Vía Láctea. Hablamos de ellas con Juan García-Bellido Capdevila, Profesor de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador del Instituto de Física Teórica del CSIC.
Un estudio realizado en roedores adultos mostró que el cerebro de los animales enfrentados a algo que para ellos es una situación difícil, cambios en su jerarquía social, redujo y bastante el número de neuronas en el hipocampo, esa parte del cerebro responsable de algunos tipos de memoria y de la regulación del estrés. Los animales mostraron una pérdida en la producción de células neuronales, neurogénesis, como una reacción al cambio ambiental que se produjo al sentirse rodeados por "extraños" en lugar de sus conocidos compañeros. Hasta dónde los resultados observados por los investigadores en los roedores se puedan extrapolar a los humanos, queda por ver. Si fuera así, la conclusión general es que la disrupción social y la inestabilidad llevan a cambios neurológicos que nos ayudan a lidiar mejor con ellos. Más información en http://cienciaEs.com
El intestino irritable (SIR) es una enfermedad frecuente: entre un 10% y un 15% de las personas que habitan los países desarrollados la sufren. Además, las mujeres sufren de SIR con una frecuencia doble de la de los hombres, y la enfermedad es más frecuente en jóvenes que en personas de mayor edad, lo que no deja de resultar curioso. Esta enfermedad, hoy por hoy, no tiene cura, porque no se conoce su causa. Una probable causa de la enfermedad es algún tipo de desequilibrio en la flora intestinal. Investigadores de la Universidad de Ontario, en Canadá, han experimentado con ratones a los que se ha trasplantado bacterias extraídas de las heces de pacientes con SIR, y han comprobado que, efectivamente, la causa del síndrome puede ser la composición anómala de las bacterias de la flora intestinal. Más información en http://cienciaEs.com
Cuando una misión espacial alcanza su objetivo, suele ser habitual ver en televisión a un gran número de personas que aplauden, ríen y se emocionan en el centro de control de la misión. Ese nutrido grupo es solamente una pequeña representación de los cientos de seres humanos, entre científicos, ingenieros, técnicos, obreros, gestores o administrativos, que, durante años han soñado, han buscado soluciones innovadoras, han diseñado, construido y probado, hasta la exasperación, componentes novedosos, han facilitado infraestructura y han gestionado los fondos de la misión ¿Cómo es la experiencia de participar en un proyecto tan complejo y tan largo? Hoy, en este programa de Hablando con Científicos, nos acercamos a las vivencias de estas personas conversando con una científica que ha trabajado durante 27 años en la misión Rosetta. Luisa María Lara López es astrofísica e investigadora en el departamento del Sistema Solar del Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) y coinvestigadora de la Cámara OSIRIS de Rosetta. Más información en http://cienciaEs.com
Al medir la temperatura, lo que se mide en realidad es la energía cinética que contiene la materia. Es decir, medimos la energía del objeto debida al movimiento de sus partículas. Cuanto más baja es la temperatura de un cuerpo, menor es el movimiento de los átomos que lo componen. Siguiendo este razonamiento, si vamos bajando más y más la temperatura de un cuerpo, debe existir un punto en el que los átomos ya no se muevan. Esa temperatura es -273,15 ºC ¡El cero absoluto! Ése es el límite inferior. Ahora, nos falta por descubrir la temperatura más alta que puede existir ¿puede haber un límite? Sí, lo hay. Un límite marcado por una constante de la naturaleza: La velocidad de la luz. Una temperatura realmente extrema. Se lo contamos en este podcast. Más información en http://cienciaEs.com
Hoy, en primer lugar, viajamos un lugar de la constelación de Orión en el que existe una estrella en formación rodeada por una nube de materia que tiene la forma de una enorme amburguesa espacial. Volvemos a la Tierra y viajamos hacia atrás en el tiempo buscado enzimas ancestrales que un grupo de científicos obtienen a partir de organismos fotosintéticos actuales. Visitamos los desiertos terrestres para probar un novedoso material que es capaz de extraer agua del aire, a pesar de su baja humedad. Y terminamos el programa en la India, donde se ha descubierto un sapo que lleva en su piel la clave para luchar contra el virus de la gripe. Más información en http://cienciaEs.com
El llamado trastorno explosivo intermitente está considerado como un trastorno del control de los impulsos que se caracteriza por explosiones de ira y agresividad desproporcionadas frente a la situación que las desencadena, como puede ser un penalti mal pitado, o que se rompa un plato. Las explosiones de ira no son premeditadas, y no persiguen propósito alguno que beneficie al que las manifiesta ¿Qué es lo que origina este impredecible comportamiento agresivo, que puede ser tanto verbal como físico, frente a situaciones sin importancia? Los estudios realizados hasta la fecha indican que se debe a un anormal metabolismo de la serotonina. Más información en http://cienciaEs.com
Los insectos son mucho más diversos de lo que vemos a diario. En la superfamilia de los grillos, los grilloideos, se conocen unas 3700 especies. Esta superfamilia comprende cuatro familias, y de las cuatro tenemos representantes en España (y prácticamente en todo el mundo). La más conocida es la de los gríllidos o grillos verdaderos, con más de novecientas especies. Algo menos conocidos, por su estilo de vida subterráneo, son los grillotálpidos, grillos-topo o alacranes cebolleros, pero aún aparecen en muchos libros por su curioso parecido con los topos. Las otras dos familias, sin embargo, son prácticamente desconocidas. Más información en http://cienciaEs.com
Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, en un hallazgo sorprendente que aumenta algunos interrogantes fundamentales sobre el comportamiento humano, ya de por sí un área compleja, han determinado que el sistema inmunológico afecta y tal vez controle y dirija algunas formas de actuar de las criaturas sociales, entre ellas el deseo de interactuar con otras. Siendo así, la pregunta de si algunos problemas del sistema inmunológico podrían contribuir a la incapacidad de tener interacciones sociales normales es una muy pertinente. Y la respuesta parece ser que sí, con todas las implicaciones que se desprenden y se relacionan con las enfermedades neurológicas como las que corresponden al espectro de desórdenes del autismo y la esquizofrenia. Más información en http://cienciaEs.com
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