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Viajamos en el espacio y en el tiempo hasta los confines del Universo para observar un objeto que figura entre los más energéticos y violentos del Cosmos. El objeto, identificado como 4FGL J1219.0+3653 está situado a más de 12.000 millones de años-luz de nosotros. Se trata de un blázar, es decir, una galaxia activa con un agujero negro supermasivo rodeado de un enorme disco de materia que va cayendo hacia él. El agujero negro engulle la materia de su alrededor y emite un haz de partículas y radiación que apunta hacia la Tierra. Esa particular orientación ha permitido que el blázar sea detectado y estudiado con el Gran Telescopio de Canarias (GTC), un estudio que aporta datos que desafían los conocimientos sobre la evolución cósmica de los blázares y de las galaxias activas en general. Hablamos con Alberto Domínguez, investigador del Instituto de Física del Cosmos y Partículas (IPARCOS) de la UCM. Más información en https://cienciaes.com
Nuestros cerebros, recursivos y ávidos de información como son, tienen sin embargo un tope sobre cuánto es posible procesar cada vez que se reciben nuevos datos, todo como resultado de lo que es una de sus características: la cantidad de energía que lo alimenta, constante como es, tiene sus límites. Así lo indica un nuevo estudio conducido por investigadores del Instituto de Ciencias Cognitivas del University College of London (UCL). Encontraron que poner atención puede cambiar la forma cómo el cerebro distribuye su energía limitada. Mientras el cerebro usa más energía en procesar aquello a lo que le dedicamos atención, menor cantidad le dedica a procesar aquello que está fuera de nuestro foco de interés. Más información en https://cienciaes.com
Una reciente aportación debida a los esfuerzos por investigar la enfermedad COVID-19 ha permitido establecer una nueva medida que permite conseguir un cierto grado de predicción sobre la evolución clínica de cada paciente de COVID-19. Este parámetro se ha denominado la puntuación de Dublín-Boston. Esta puntuación se consigue determinando los niveles de dos interleucinas (también llamadas citocinas) en la sangre, la IL-6 y la IL-10, y calculando su relación. Cuanto más elevada sea esta, peor es el pronóstico de evolución de la enfermedad y más probable es que el paciente tenga que ser ingresado en cuidados intensivos y necesite ventilación mecánica. Conocer esto con suficiente antelación es importante para tomar las medidas necesarias encaminadas a atender adecuadamente a todos los pacientes. Más información en https://cienciaes.com
Un concierto de Rock multitudinario donde la muchedumbre salta y baila al ritmo de la música, un partido de fútbol en el que la afición se levanta al unísono para celebrar el gol de su equipo o las explosiones de los cohetes durante una sesión de fuegos artificiales son eventos que producen algo más que alegría, hacen que la tierra tiemble bajo nuestros pies. Cuando oímos hablar de movimientos sísmicos, pensamos en terremotos y vibraciones del terreno debidas a la liberación de fuertes tensiones en ciertos lugares de la corteza terrestre. Sin embargo, no se nos ocurre pensar en otros fenómenos que también producen temblores, aunque sean de menor intensidad, como el oleaje del mar, las tormentas o aquellos relacionados con actividades humanas. Todos ellos aportan también su granito de arena a las señales detectadas por los sismómetros, pero su mezcla forma un ruido de fondo, un "ruido sísmico", que durante mucho tiempo fue desechado por los sismólogos porque interferían con las señales generadas por los terremotos. Ahora, el ruido sísmico se han convertido en una fuente importante de información, tanto sobre nuestro planeta como sobre nosotros mismos. Nos habla del ruido sísmico Beatriz Gaite Castrillo, sismóloga del Instituto Geográfico Nacional. Más información en https://cienciaes.com
Hace unos 110 millones de años, en el Cretácico Inferior, vivía en los Estados Unidos Deinonychus, un dinosaurio depredador de hasta tres metros y medio de largo emparentado con el velocirraptor. Sus fósiles se han encontrado en los estados de Montana, Utah, Wyoming, Oklahoma y Maryland. Deinonychus vivía en bosques tropicales y subtropicales pantanosos, semejantes a los pantanos de la actual Luisiana. Allí habitaban también cocodrilos y dinosaurios, como el gran depredador Acrocanthosaurus y varias especies de herbívoros: el acorazado Sauropelta, el enorme Sauroposeidon y Tenontosaurus, del que ya hemos hablado en Zoo de fósiles. Más información en https://cienciaes.com
Uno de los misterios de la pandemia de COVID-19 es por qué causa escasos o ningún síntoma en algunas personas, mientras que otras, normalmente de edad más avanzada, pueden sucumbir a ella. Este pequeño porcentaje de pacientes desarrolla una serie de síntomas severos que pueden causarles la muerte. Entre ellos se encuentra la formación de trombos y daño a la pared de los vasos sanguíneos, lo que puede causar infartos de miocardio, ictus cerebrales o fallo renal, entre otros serios problemas. Lo que se ha ido aprendiendo sobre la enfermedad indica que estos síntomas no son causados por la acción directa del virus, sino por la activación desmesurada de un componente particular del sistema inmunitario. Este componente se denomina el sistema del complemento. Más información en https://cienciaes.com
Tempe Mensa es una meseta marciana en forma de cuña, de más de 50 km de largo y 30 km en su parte más ancha, que se eleva más de mil metros sobre el terreno circundante. Los bordes de Tempe Mensa son laderas escarpadas, más pronunciadas en el suroeste, donde un meteorito de grandes dimensiones impactó en tiempo inmemorial con tal violencia que dejó una cicatriz en forma de cráter de 22 kilómetros de diámetro. Las imágenes aéreas del lugar son impresionantes, pero lo es más aún imaginar allí a NUWA, una gran ciudad capaz de albergar a un millón de habitantes propuesta por investigadores españoles atendiendo al desafío de la Mars Society en 2019. Guillem Anglada-Escudé investigador del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC) y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña y a Gisela Detrell, investigadora en el Instituto de Sistemas Espaciales de la Universidad de Stuttgart en Alemania, describen NUWA para todos nosotros. Más información en https://cienciaes.com
Aunque esa idea de que los videojuegos son per se una suerte de problema o una condena a un futuro oscuro, no parece ser acorde con lo que ellos pueden ofrecer a quienes los practican. Sarah Coyne, profesora en Brigham Young University, dirigió un proyecto destinado a estudiar el impacto a largo plazo producido en una persona por los videojuegos. Para medir los patrones que pueden llevar a la adicción, Coyne estudió 385 adolescentes mientras hacían su tránsito a la edad adulta. Cada individuo completó múltiples cuestionarios una vez al año, durante los seis que duró el estudio. Esos cuestionarios medían depresión, ansiedad, agresión, delincuencia, empatía, timidez, reactividad sensorial, estrés económico y uso problemático de los celulares. Dos fueron los indicadores para la adicción a los video juegos encontrados: ser varón y tener bajos niveles de comportamientos pro sociales. En cambio, el tener un alto nivel de deseo para ayudar a los demás fue un factor protector contra los síntomas de la adicción. Más información en https://cienciaes.com
Un numeroso grupo de investigadores españoles de varias universidades catalanas y valencianas evalúan tanto las capacidades intelectuales como el perfil de las especies bacterianas de la flora intestinal en 143 personas voluntarias obesas y no obesas, y comparan los resultados. Comprueban que la presencia en la flora intestinal de varias especies bacterianas del genero Firmicutes se vio asociada con una mejor capacidad memorística. Las especies bacterianas Bacteroidea y Proteobacteria, por el contrario, mostraron asociaciones negativas con las puntuaciones de memoria obtenidas por los participantes. Estas especies bacterianas no se encontraron en la misma proporción en personas obesas que en las no obesas. Más información en https://cienciaes.com
Marco de la Rasilla, profesor e investigador de la Universidad de Oviedo, dice que, hace 50.000 años, Europa era esencialmente neandertal, es decir, sus habitantes eran recios, con un cráneo alargado y amplio, baja estatura y complexión robusta. No eran los únicos homínidos que habitaban el planeta por aquella época, desde África comenzaban a expandirse por Oriente Medio los humanos modernos, homo sapiens, con un cráneo más redondeado y un cuerpo más estilizado que el neandertal. Y más al noreste habitaban los denisovanos, llamados así porque sus restos se encontraron en una cueva de Denísova, en Siberia, aunque sus escasos restos no permiten hacer una descripción clara de su fisionomía. Así pues, tres homínidos distintos, compartieron un periodo su existencia a lo largo de una extensa región y, según los últimos datos genéticos, los encuentros no siempre fueron beligerantes, también se mezclaron y tuvieron descendencia entre ellos. Más información en https://cienciaes.com
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