En una sociedad machista, misógina y patriarcal, ha dicho la CIDH, que el existan prácticas basadas en estereotipos de género socialmente dominantes y persistentes, se agrava aún más cuando los estereotipos se reflejan, implícita o explícitamente, en políticas y prácticas, particularmente en el razonamiento, el lenguaje de las autoridades de cualquier ámbito, así como en las actuaciones a nivel Estado, pero resulta más problemático cuando nos referimos a autoridades de la administración y procuración de justicia, porque son ellos quienes garantizan la verdad, justicia y reparación a las víctimas que han sufrido una comisión delictiva.