La fe sostiene a Elvira Camacho Bautista. Creció y se educó con la iglesia, por eso en 2013, cuando su hija fue asesinada y sintió desmoronarse, la religión la sostuvo y le enseñó a vivir el duelo con serenidad. En su ir de un lado a otro para recopilar pruebas y desenmascarar al asesino de su hija, conoció a otras mujeres que, como ella, estaban de luto. Juntas tejieron una alianza para recuperar la paz que les fue robada, llamada "Las 300 madres".