¿Qué puedo decir? Una amiga me platicó que en terapia, la psicóloga le dijo que si no quería bañarse no estaba a obligada a hacerlo. De ese comentario nació este episodio en el que hablo de permitirse sentir tristeza, por que el cuerpo lo pide y también hablo de su contra-parte que es tener fuerza de voluntad.