cicatrices invisibles que llevamos con nosotros. Son profundas grietas en nuestro ser interior que resisten la curación.
Estas heridas del alma, a menudo provocadas por experiencias dolorosas, traumas emocionales, pérdidas significativas o relaciones tóxicas, dejan una marca indeleble en nuestro ser, alterando nuestra percepción del mundo y de nosotros mismos.